Ecosistemas terrestres de Galápagos

Los hábitat terrestres de Galápagos están determinados en gran medida por su vegetación, y la vegetación está determinada por el clima del lugar. A su vez, el clima del lugar refleja aspecto y altitud, pues la mayor parte de la lluvia es generada por el aire ascendente, impulsado por vientos preponderantes desde el sudeste.

Por ello, la vegetación de Galápagos está fuertemente localizada por zonas según la altitud, existiendo cuatro zonas universalmente reconocidas de vegetación:

  • La zona costera influenciada por el rociado salino a lo largo de la costa
  • La zona árida, que constituye el tipo más extenso de vegetación en Galápagos
  • La zona de transición de bosque árido
  • La zona húmeda de bosques de Scalesia, matorrales de Miconia y praderas de montaña.

La zona costera y la zona árida se presentan en casi todas las islas del archipiélago, mientras que las otras zonas se presentan solamente en las islas grandes y altas, con sus verdes picos y laderas de montaña rodeados de neblina. Cada zona tiene su grupo característico de especies. Más sobre las zonas de vegetación.

Entre las plantas y animales terrestres famosos de Galápagos se encuentran los pinzones de Darwin, las tortugas gigantes, las iguanas terrestres, los cactus árboles, y muchos miembros del ecosistema menos conocidos pero igualmente importantes, como más de 60 caracoles terrestres. Muchas de esas especies endémicas existen solamente en una isla, o solamente en ciertos lugares.

En Galápagos, existen varios factores, entre ellos el aislamiento y los tamaños pequeños de población, que favorecen los cambios evolucionarios rápidos, permitiendo que poblaciones estrechamente relacionadas sigan sendas de evolución separadas tendientes a la especialización y la diversificación.

Un archipiélago, por su misma naturaleza, fomenta el cambio evolucionario por los muchos grados diferentes de aislamiento geográfico que tiene: el archipiélago está aislado del continente; las islas, aisladas una de la otra por diferentes distancias; y los tipos de hábitat, por sus diferencias climáticas.

Nunca hubiera podido imaginar que tuviesen animales diferentes unas islas situadas a 50 I 60 millas de distancia y casi todas visibles una desde la otra, formadas de la misma clase de rocas, situadas bajo un clima enteramente igual y elevándose todas hasta casi la misma altura; pero pronto veremos que el hecho es exacto. A la mayor parte de los viajeros les sucede, por desgracia, que se ven obligados a marchar cuando descubren lo más interesante de una localidad; pero yo quizá deba agradecer el haber obtenido materiales en cantidad suficiente para establecer este notabilísimo istmo fenómeno de la distribución de los seres orgánicos.
Darwin, C. (1906). El viaje del Beagle.Editorial Labor, Barcelona.

Aunque la abundancia y la distribución de las especies, o biodiversidad, de Galápagos terrestre es la menos alterada de cualquier archipiélago oceánico tropical, en la actualidad existen retos para la biodiversidad terrestre nativa.