¿Hacia dónde está yendo el turismo en Galápagos?

Puerto Ayora, noviembre de 2005

El Parque Nacional y la Reserva Marítima de Galápagos constituyen ecosistemas extraordinarios y únicos en el mundo, reconocidos como Patrimonios de la Humanidad. Este grupo aislado de islas se cuenta entre los archipiélagos tropicales mejor conservados del mundo. Tal como otros sistemas oceánicos de islas, las Islas Galápagos son sistemas frágiles. Hasta la fecha, la biodiversidad de las Islas Galápagos ha sido asombrosamente bien conservada gracias a los esfuerzos conjuntos realizados para estudiarla y protegerla, así como a los relativamente bajos niveles de interacción entre las islas y los procesos humanos globales, los mismos que producen cambios muy rápidos en los frágiles ecosistemas insulares.

El archipiélago de Galápagos está sometido a un acelerado ciclo de crecimiento económico y poblacional impulsado por los mercados externos. Estos cambios traen consigo mayores amenazas para la biodiversidad local: mayor probabilidad de que lleguen especies invasoras y una sobreexplotación de los recursos naturales, así como casos de contaminación mucho más frecuentes. Igualmente, existen varias nuevas amenazas potenciales para la biodiversidad de las Islas Galápagos – incluyendo la malaria de aves, la Fiebre “West Nile” y la Influenza de Aves – las mismas que ya han provocado daños significativos en otras áreas. Muchas de las nuevas y crecientes demandas sobre la biodiversidad de las islas provienen de los mercados internacionales en busca de recursos turísticos y marinos.

Estas fuerzas del mercado mundial están generando un crecimiento comercial en Galápagos y actuando como un catalizador para la expansión de la población humana local. El crecimiento poblacional, a su vez, ha dado como resultado demandas por un mayor acceso local hacia los recursos naturales, los servicios públicos y demás servicios a fin de mantener el ritmo de la creciente población humana. Todos estos cambios han provocado nuevas tensiones sociales y políticas en las islas, incluyendo un mayor conflicto. Este modelo económico es inadecuado para los sistemas insulares, los mismos que se ven limitados por la disponibilidad de recursos comercializables, por las largas distancias hacia los mercados, por una frágil base de recursos humanos, y por las dificultades relacionadas con creación de economías de escala en islas pequeñas.

La Fundación Charles Darwin (CDF) se encuentra preocupada por el crecimiento económico y poblacional en las Islas Galápagos y, en particular, piden a las autoridades locales que reconozcan el ciclo de crecimiento en espiral. En este contexto, el reciente enfoque hacia el crecimiento adicional del turismo a través de nuevas modalidades (pesca deportiva, viajes de cruceros grandes, turismo basado en la comunidad, tours diarios, y tours de buceo) constituye un tema de preocupación. Las iniciativas de desarrollo deberán tomar en consideración los impactos medioambientales, económicos, sociales y culturales de este crecimiento y reconocer la necesidad de resolver, ante todo, los temas de inequidad que perturban el desarrollo existente en las islas. El modelo turístico en las islas requiere una consideración y un cambio detallado antes de desarrollar nuevos enfoques para el turismo; ante todo, Galápagos debe contar con los controles reguladores que garanticen una sostentabilidad a largo plazo respecto al turismo.

Graham Watkins
Director Ejecutivo